Sobre hombres y mujeres




A continuación voy a escribir sobre experiencias vividas en primera persona y para ello empezaré con un artículo dedicado a las mujeres nacidas entre los años 50 y 60 que ilustra muchas de mis vivencias, ya que nací en 1964







Nací en el seno de una familia de emigrantes de un pequeño pueblo de Tenerife. 
A finales de los años 50 y principios de los 60, muchos canarios tuvieron que emigrar debido a las duras condiciones de futuro en la isla,  y mi padre fue uno de tantos. Por ello nací en Venezuela en 1964 y entre los recuerdos de mi niñez tengo muy presentes aquellos donde veía a mis padres trabajando codo con codo para ahorrar y poder volver a su tierra con un capital que les permitiera vivir a ellos y su familia, con cierta calidad de vida.

Supongo que fue por estas condiciones que mi madre trabajaba tan duro o más que mi padre, ya que además del trabajo remunerado, desempeñaba el ‘no remunerado’, se ocupaba de todas las tareas domésticas ella sola. Todo eso queda en la mente y la retina de una niña y el estereotipo femenino se fija en la mente infantil de una forma tal, que es difícil desprenderse de él.

Con 11 años mis padres retornaron a su tierra y pude conocer al resto de la familia, tíos, tías, abuelos y me llamó mucho la atención que mis tías eran solo las sirvientas de mis tíos, no trabajaban fuera… todas ellas eran amas de casa al servicio de sus esposos…. Más fijación de estereotipo femenino….. pero al menos sólo tenían un solo trabajo por el que no recibían remuneración alguna.

Cursé mis estudios (no todas las mujeres de mi generación podían cursar estudios universitarios, bien por falta de recursos económicos, o bien porque se le habían inculcado otras ideas y no precisamente la de formarse para labrarse su propio futuro), y cuando acabé la carrera encontré trabajo como Secretaria (trabajo en aquella época típicamente femenino) en una empresa de automoción. Siempre he sido muy activa y con inquietudes de aprender un poco de todo así que además de mi trabajo me dediqué a aprender y trabajar en otros puestos aprovechando vacaciones de compañeros así que en unos años empecé a ascender, hasta llegar a puestos de dirección. A finales de los 90 llegué a puestos de Dirección, con mucho esfuerzo así que desempeñé puestos de gran responsabilidad en dos empresas.

En aquellos años, sentía cómo debía trabajar muchísimo más para ‘intentar’ estar a la misma altura que mis compañeros varones, y con un salario inferior…. Lo malo no son estos hechos, lo terrible y, creo que es en lo que radica que el camino hacia la igualdad sea tan largo y complicado, es que yo no lo veía como algo injusto hasta hace bien poco…….
Todo ello, evidencia que la educación y el aprendizaje inconsciente de cuanto nos rodea, desde la más tierna infancia es un factor primordial para lograr avanzar ya que, de lo contrario, seguiremos siendo las mujeres nuestras propias enemigas, ya que asumimos determinados roles sin darnos ni siquiera cuenta de ello.

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